jump to navigation

LA BUROCRACIA QUE YO (NO) QUIERO Junio 8, 2009

Posted by cdfa in Gerencia Social.
trackback

Si hay un personaje al que se le suele definir en general como ineficiente, irresponsable, flojo, inútil, adulón y en ciertos casos coimero, el burócrata se lleva las palmas. Nadie mejor que él para resumir todo lo malo y todas las taras de nuestra sociedad. Pero, ¿es realmente así? o es solo parte del mito; ¿El burócrata es tal cual lo tiene el imaginario popular?.

Lo que sigue es una apretada síntesis que recoge y resume diversas opiniones y experiencias de quienes son y han sido burócratas (incluida la mía por cierto), es decir es un repaso desde adentro. Y las disculpas del caso por si alguien en especial se siente aludido (a), no es la intención del artículo.

Para empezar hay que decir que no todos los burócratas son iguales, los hay de varios tipos y niveles. Uno de ellos es el del tipo descrito al inicio, y es el mayoritario, al que denominaremos burócrata del tipo 1 (B1). También se tiene al burócrata del tipo contrario, el eficiente, honesto, de alto nivel técnico y profesional y que actúa en función de los intereses del país, aunque usted no lo crea existen, al cual denominaremos burócrata del tipo 2 (B2); y en medio de ambos hay toda una gama de matices.

Mayormente, y ello es parte del problema, los B2 son aves de paso, difícilmente se quedan en sus puestos mucho tiempo, y se debe a factores diversos como el bajo nivel salarial (no necesariamente el factor decisivo en los B2), factores políticos y/o celos profesionales de parte de los B1. Todo lo cual, y en un frío análisis costo-beneficio, conduce a pensar que aportar al país sale caro y tarde o temprano optan por retirarse si antes no los han retirado, cumpliendo muchas veces y por ello solo parte de las metas que se habían trazado o las que les habían encomendado al llegar a la institución pública que fuere.

En este complejo conglomerado estatal, algo que merece decirse por constatación propia es que el B1 dentro de su mediocridad es mucho más hábil y eficiente de lo que se piensa, ya que sino cómo se explica que haya creado y sostenido todo un sistema que le permite permanecer en su puesto por muchos años, sin brindar mayor valor agregado, y venga el gobierno que venga. Ello no es nada fácil y de hecho es un mérito no solo la creación del sistema, sino también su perfecta aplicación, mejora continua y sostenibilidad.

El sistema burocrático de los B1 contempla acciones diversas como las psicológicas, adular al jefe de turno para posicionarse (todo un arte!!!); o las políticas, ser tránsfugas en permanente evolución (curiosamente son siempre simpatizantes del gobierno de turno); también incluyen en su portafolio metodologías de lucha por el poder, como difamar y calumniar al potencial rival del puesto hasta reducirlo a su casi extinción, rival que por cierto es casi siempre mucho más preparado(a) y calificado(a).

A la luz de los resultados, los B1 – debemos reconocerlo- hacen su “trabajo” muy bien, ya que perduran en sus puestos a pesar de todos los adjetivos que llevan sobre sus hombros y que saben mantener con la frente en alto y mucho orgullo.

Aquí hay que hacer una pequeña diferenciación al interior de los B1, ya que en este grupo los hay de mando medio y bajo y los de nivel alto (en cuanto a cargos y jerarquías). A este último subgrupo, los de nivel alto, lo denominaremos los B1.5, y son aquellos que llegan con y por el gobierno de turno (o algún funcionario de la plana mayor), y que sin estar necesariamente capacitados para el puesto que desempeñan su importancia y utilidad radica en las “otras” funciones que desarrollan y que no están descritas en sus términos de referencia oficiales.

Visto de este modo, y corroborado por la práctica, los B1.5 son los más peligrosos de los B1 ya que tienen relativamente mayor preparación, más ambiciones y más poder, además de contar con un padrino dentro o fuera de la institución con el poder suficiente just in case. Los B1.5 son el personal de confianza por excelencia, en forma y fondo, y ese cierto grado de “inimputabilidad” por el padrinazgo que poseen lo usan muy a menudo para demostrar quien tiene el control.

Algo que tienen en contra los B1.5 para poder cumplir con sus tareas cotidianas es el hecho de que no necesariamente son las personas profesionalmente más adecuadas para ocupar el puesto que les han asignado -hay excepciones por cierto- lo que los pone con frecuencia en el centro de las críticas, comentarios o burlas, lo cual les causa molestia pero no les impide avanzar en sus objetivos, por cierto que la ética es una palabra que no está en su diccionario. Como ya se señaló, sus Términos de Referencia reales son los que no están escritos, y de seguro para ello son muy buenos.

Los B1.5 sostienen adicionalmente una lucha constante con los B2, especialmente en lo que a la dirección de la institución o área se refiere. No obstante, es una lucha desigual ya que en este partido el árbitro juega para el equipo de los B1.5, obviamente!!!.

Los B1.5 quisieran tener la legitimidad técnica de los B2, pero su capacidad y formación no les alcanza (repito hay excepciones). Su estrategia entonces es “apropiarse” de las ideas ajenas o, cuando no las entienden o consideran que es perjudicial para sus intereses, bloquean cualquier iniciativa que de ser exitosa le daría réditos a sus rivales de ocasión, los B2. Si hay un caso tipo y típico de perro del hortelano es sin duda el B1.5, con capacidad de iniciativa cercana a cero tampoco permiten que se implementen iniciativas de otros (menos las de un B2), y en esto son campeones.

¿Qué se puede hacer frente a esta situación?, que seguro le suena muy familiar a los lectores que han laborado o están laborando en el sector público. La reforma del Estado es por ahora un sueño, el tema de la carrera pública es sin duda crucial pero sigue siendo promesa pre-electoral y sobre la Cantera de Gerentes Públicos habrá que esperar un poco para conocer su efectividad.

Algo práctico, útil e inmediato pasa por la revisión y evaluación general de los puestos requeridos en la administración pública y del perfil profesional que las posiciones requieren. Ello implica una evaluación integral del personal, la salida de quienes corresponda y la incorporación de los profesionales más competentes que se puedan convocar, ampliar los B2 es lo correcto. Lógicamente, que lo anterior debe ser un proceso conducido externamente y de manera independiente, que contemple entre otros factores una evaluación en aspectos técnicos, profesionales, experiencia y logros obtenidos, pero también incidir mucho en los aspectos psicológicos, que es donde muchas veces fallan los B1 y B1.5 (y algunos B2 como no).

Si se hace lo anterior con la firmeza y voluntad política necesaria se reducirían al mínimo los perros del hortelano al interior del Estado, que como hemos visto poco o nada tienen que ver con banderas políticas opositoras al gobierno de turno sino todo lo contrario. Y no obstante ser uno de los factores por las cuales el aparato estatal no camina al ritmo ni en la dirección que el desarrollo del país necesita, son paradójicamente creados y alimentados por el propio sistema.
.
N de R: El perfil del Burócrata moderno, además de todas las competencias técnicas y personales requeridas, de eficiencia y honestidad, debe incorporar un real compromiso con el desarrollo del país. Lo cual no significa tener un perfil empresarial, ya que el Estado es promotor del Desarrollo, el lucro y las ganancias van por otro lado. A lo que debería agregarse que la eficiencia y eficacia no son características que los empresarios tienen per se.

Comentarios»

No comments yet — be the first.