LA IZQUIERDA EN EL PERÚ 2008 Julio 31, 2008
Posted by cdfa in Poverty.add a comment
En Sudamérica está sucediendo un fenómeno curioso, se ha conformado un bloque de países que enarbolan las banderas del socialismo. Fenómeno tardío?, Posturas políticas con afán de figuración?, Búsqueda real de liderazgo regional?. En cualquier caso lo curioso y observable es que en dichos países los socialistas (o quienes así se autodenominan) son los gobernantes pero no la población, y eso es algo que no encaja en el proceso que pretenden construir, más aún cuando la historia nos presenta muchos contraejemplos a esquemas políticos impuestos.
Sin embargo, no es la intención de este artículo analizar ni juzgar lo que acontece o conviene a la Región sino más bien mapear lo que sucede con la izquierda criolla en el Perú, considerando que en pocos meses se rompen los fuegos para las elecciones presidenciales del 2011 y quiérase o no la democracia requiere de partidos o bloques políticos serios, sólidos y con propuestas claras.
Siendo lo más objetivos posible podríamos identificar dentro de este amplio espectro en primer lugar a los denominados como la Nueva Izquierda, nombre singular (o sin lugar) considerando que los miembros y agrupaciones que la integran son los rezagos de viejos partidos, frentes o agrupaciones de izquierda proveniente de los 70 o antes, y que mantienen “coherentemente” la misma línea política de esos años, tienen los mismos objetivos (algunos altruistas) y porqué no decirlo las mismas estrategias. Para terminar de ser “coherentes”, sus líderes son los mismos que otrora, y hay que reconocerlo, dieron sus mejores años a una causa e ideales dignos de mejor final.
El gran problema de este sector es que hace ya mucho tiempo que perdieron el arraigo popular, si es que en algún momento lo tuvieron, y ahora solo hablan a nombre del pueblo, pero no lo representan de ninguna manera, excepto claro está a quienes aún integran los sindicatos de construcción civil y del magisterio, de por si ya bastante alicaídos y de maquinaria oxidada.
Por otro lado están los grupos a quienes podemos llamar los Democráticos, y son quienes desde 1978 decidieron (con o sin razón) insertarse plenamente al sistema y participar en cuanta elección existiese, desde las presidenciales hasta las de delegado de salón en el nido de sus hijos o nietos. Destacan en este grupo los mal llamados Caviares[1] y sus primos pobres los Rabanitos[2] (venidos a menos últimamente)[3]. Ambos dando vueltas por ONG, Centros de investigación y también en el Sector público, desde donde sueñan e intentan cambiar el país a su imagen y semejanza. Es importante decir que de este sector ha salido la gran mayoría de senadores, diputados, congresistas, alcaldes e intelectuales de izquierda de los últimos 30 años. Su mejor momento fue sin duda cuando se agruparon en la Izquierda Unida, frente que ganó las elecciones Municipales en Lima en 1983 con su principal líder Alfonso Barrantes “Frejolito”.
Este mejor momento marcó también la caída en picada del desaparecido frente y dejó sin brújula a este importante y variopinto sector de la izquierda nacional. Las disputas y celos políticos por el liderazgo del frente (más bien cacicazgo) debilitaron fuertemente el vínculo que habían obtenido con los sectores populares del país, a quienes prácticamente abandonaron luego de su desaparición sin dar mayor explicación. Actualmente los representantes más conspicuos provenientes de este sector y que mayor vigencia política tienen son aquellos cuyas diferencias con las corrientes liberales son muy sutiles, diferenciándose únicamente por su defensa de los DD.HH y por pedir una política económica que opere con anestesia, pero con el mismo casi nulo vínculo con las zonas rurales andina y nativa del país.
De nacimiento más reciente, e intentando (hasta ahora sin éxito) ocupar ese espacio político que le corresponde a la izquierda en el Perú, y de capitalizar el descontento popular estructural, acumulado y creciente especialmente en las zonas rurales, están los Nacionalistas. Agrupación de origen familiar, sin pasado de alcurnia o abolengo político ni ideología que le dé sustento a sus acciones, y peor aún sin una clara visión de lo que quieren para el país, probablemente tengan más claro qué no quieren y eso en política es difícil de sostener. Se suma a ello el hecho que sus líderes principales tienen pasados políticos enfrentados y visiones disímiles de conjugar en una propuesta homogénea que la población de los sectores populares y medios pueda entender y asimilar. Su futuro es incierto a menos que resuelvan sus dudas, eliminen sus traumas y alejen los fantasmas que pululan alrededor de sus líderes y decisiones. No obstante lo anterior, este sector de la izquierda criolla (dudé en calificarlo como tal) es quien tiene mayor presencia en el Congreso y quien de lejos cuenta con mayores posibilidades electorales frente a sus congéneres y frente a sus rivales políticos, la elección pasada así lo demostró, aunque en el Perú 5 años son muchos años y la historia no siempre se repite.
Un grupo muy pequeño y marginal electoralmente pero que hasta hace pocos años tuvo presencia política significativa y de masas, y cuyos rezagos a veces asoman, son los activistas radicales de corte intelectual. Aquellos que enarbolaban (y lo siguen haciendo) al Mariateguismo, una especie de Marxismo a la peruana o a lo latinoamericana, ni pro soviético, ni pro chino, de todas las sangres. Este sector ha tenido intentos de reactivación que aún no cuajan, ni electoralmente ni entre los propios sectores a quienes pretenden defender y apoyar. Andan un poco a la deriva, y juega en contra su marcada ascendencia intelectual ya que a diferencia de otros sectores que actúan más por emociones o intereses, este grupo requiere de sustento ideológico y programático que aún no logra obtener para estos nuevos tiempos. Problema que los otros sectores antes mencionados no tienen en agenda, ya sea porque lo tienen resuelto o porque no les interesa resolver. Derechos humanos, lucha contra la pobreza, igualdad de oportunidades y defensa del medio ambiente son sus temas centrales de discusión y apuesta política.
No hemos considerado en esta breve y apretada síntesis de la izquierda criolla a los partidos o movimientos que en su momento se alzaron en armas, por considerar que ya no existen y porque con sus propias acciones se desviaron y rompieron con los cánones y códigos de la izquierda. Tampoco hemos considerado (a pesar de declaraciones de algunos de sus líderes) al partido aprista, del cual entendemos está en una clara posición política conservadora, la cual ni criticamos ni bendecimos solo señalamos.
Al margen de cualquier posición política que se tenga, la democracia peruana requiere la existencia de agrupaciones políticas fuertes y no solo un coro celestial homogéneo proveniente de una corriente política y económica. En ese sentido se necesita la presencia activa de la izquierda a nivel nacional en todas las esferas posibles, la política pública, sindical, barrial, regional, estudiantil, comunal, empresarial y cultural. La gran pregunta es Cuál izquierda o Qué tipo de izquierda?, o incluso cabe preguntarse Qué se debe entender por izquierda hoy?.
Sin ahondar en las preguntas anteriores (materia de otro artículo) consideramos que la izquierda debe ser un proyecto político de construcción colectiva horizontal, que aglutine esfuerzos en función de un programa que priorice a los sectores medios y pobres del país, que busque el desarrollo sostenible dentro de un marco de justicia social pero dentro de la modernidad y el respeto a los demás y a la ley, entendiendo que el desarrollo es un tema que involucra al Estado, al sector privado y la sociedad civil trabajando conjuntamente, con una propuesta económica donde el Estado y el mercado funcionen de manera eficiente y sin distorsiones, con una justa distribución del ingreso, cuya propuesta provenga y recoja el sentir de las regiones y que obviamente haya un líder con el respaldo y credibilidad suficiente a nivel nacional que pueda empujar ese tren hacia delante sin rechazar o negar lo bueno que otros hicieron antes.
La historia ha identificado ya las lecciones aprendidas, depende de los líderes políticos ponerse a la altura de las circunstancias y aplicarlas, y de lo que hagan o no hagan en los próximos meses depende mucho el futuro de la izquierda en el Perú y del Perú mismo.
[1] En alusión a su elegancia y buenas formas de comportamiento. En general son liberales de izquierda de clase media para arriba.
[2] Casi un peruanisno para identificar a los “blancos” de clase media o alta que pertenecían a las filas de izquierda o “Rojos”. Rojo por fuera y blanco por dentro. En este caso los había desde marxistas hasta liberales o progresistas y no se destacaban precisamente por sus buenos modales.
[3] Hay quienes consideran por el contrario que los caviares son una fase superior, estilizada, reciclada y moderna de los rabanitos ochenteros en etapa de extinción.