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¿PERÚ SIN MINERÍA?: ALGUNOS RETOS POR DELANTE Febrero 5, 2008

Posted by cdfa in Ecological Economics, Environmental Management, Gerencia Social.
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En un reciente estudio (*) se señala que si no hubiera habido minería en el Perú el año 2006 los resultados económicos de ese período hubieran sido de un PBI per cápita menor en 26.6%, ingresos tributarios de casi un 39% menos, las exportaciones se habrían reducido en 60.8%, la pobreza habría llegado a 54.64% y la pobreza extrema a casi 20% (4 puntos más de la registrada). Sin duda un escenario bastante duro pero además insostenible.

En el mismo estudio se sostiene que las variables socioeconómicas en los distritos mineros son superiores a aquellas de los distritos no mineros, se señala así que el ingreso per cápita es 35.7% superior, la esperanza de vida al nacer más de 1 año superior, la tasa de desnutrición infantil 4 puntos menor, el analfabetismo casi 4 puntos menos y la proporción de hogares sin electricidad 13 puntos menos.

Tratándose de un ejercicio de simulación, con muchos supuestos detrás, no entraremos a discutir la exactitud de las cifras ni a poner en duda las grandes conclusiones, sí a señalar que hubiera sido más interesante que el estudio incorpore no solo los aspectos positivos de la actividad minera (lo que se demuestra fehacientemente) sino también la cuantificación de los aspectos negativos o de costo de oportunidad perdidos, de tal forma que los resultados finales del estudio hubieran sido más potentes.

El solo ver una parte del todo (aún cuando al parecer la más importante) deja algunas dudas especialmente entre aquellos que piensan justamente todo lo contrario, que la minería es más perjudicial que beneficiosa. El reto por delante en cuanto a estudios empíricos está en lo señalado anteriormente, pero también en realizar investigaciones a partir de un escenario más amplio, no quedarse en el subsistema económico sino introducirse en un análisis eco-ecológico.

Cambiando de tema, y dentro del terreno de la Gestión del Desarrollo, el gran reto es ir construyendo un sistema basado en la mutua cooperación, la cogestión y la corresponsabilidad del Estado-Sociedad civil-Sector privado. Este enfoque que parte del hecho de que los miembros de este trinomio son socios estratégicos del desarrollo y deben trabajar en la misma línea merece mucha mayor atención, especialmente en la actual coyuntura en donde la bonanza económica es el signo de los tiempos.

Entraremos en otra oportunidad a detallar más el rol del Estado en este modelo, ya lo hicimos anteriormente con el caso de la Sociedad civil (y volveremos pronto con toda seguridad), pero quisiéramos detenernos ahora en lo que las empresas mineras deberían trabajar y desarrollar, que va más allá de preocuparse solo en cumplir con lo que la ley manda acerca de items específicos y aislados -sobre los que son evaluados- de responsabilidad social: participación ciudadana, legitimidad social, priorizar empleo y compras locales, ejecución de proyectos, cumplimiento de compromisos sociales, etc.

Excluyendo aquellos compromisos sociales derivados de los Estudios de impacto Ambiental (EIA) que tienen otro sentido y tratamiento, creemos que sin dejar de cumplir lo que la normativa exige en materia de responsabilidad social, que en general no debiera ser un tema legal ni por tanto de carácter obligatorio (nadie se vuelve bueno ni malo por decreto), las empresas deben ir más allá y empezar a redefinir su rol en la sociedad, dejar de ser solo generadores de ingresos tributarios y divisas para el país, pero dejar también de ser en lo social entidades de carácter asistencialista sin mayor responsabilidad por el futuro de sus áreas de influencia.

Es así que el nuevo rol de las empresas mineras, el de socios estratégicos del desarrollo, requiere para estar a la altura de las circunstancias algunos ajustes internos especialmente en su departamento o Gerencia de Asuntos Corporativos. Requiere -además del ya dicho tantas veces (pero pocas veces cumplido) “La Responsabilidad social empieza por casa”- la creación o incorporación de una Gerencia o Área especializada en el Desarrollo Local, que no es aquella área técnica especializada en proyectos sociales o de inversión, ni aquella denominada de Relaciones Comunitarias, ni siquiera de aquella de más reciente creación de Responsabilidad Social.

Una Gerencia de Desarrollo Local debe ser aquella que tiene en mente la visión y misión de la empresa en la escena local de su área de influencia y la que puede por tanto junto a sus socios estratégicos (Estado y Sociedad Civil) pensar y plasmar los beneficios de la actividad minera de una manera sostenible. Esta gerencia será el nexo entre la población beneficiaria y el Estado a partir de aspectos positivos (el desarrollo) y no negativos (conflictos, demandas bajo presión, etc.), a partir de aspectos de mediano y largo plazo y no coyunturales. Gerencia que debidamente conectada a las otras arriba mencionadas será la base sobre la que recaerá el trabajo social de las empresas mineras en los próximos años.

Veamos quién da el primer paso, la modernidad también implica desafíos.

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(*) Impacto económico de la actividad minera en el Perú. MACROCONSULT. Lima, enero de 2008.