DESCENTRALIZAR LA LUCHA CONTRA LA POBREZA Febrero 21, 2007
Posted by cdfa in Gerencia Social.trackback
Pareciera terminar un nuevo ciclo de discusión en el Perú de cómo hacer efectivos los programas sociales. Pero lo que pudo (una vez más) ser una oportunidad para tocar temas de fondo en materia social (con la más amplia y diversa representación política y social), se redujo a la búsqueda de la mejor opción para la fusión de dichos programas (solo para tecnócratas).
Hay algo que, sin embargo, debemos decir con claridad, los programas sociales (aún los más exitosos) no reducen la pobreza extrema, tan solo la administran, la regulan, evitan coyunturalmente mayores brechas sociales. Si a su vez no contamos con una política social definida, instituciones adecuadas para su ejecución, una estrategia concreta, metas y objetivos establecidos, roles y mecanismos de participación, y los recursos humanos y monetarios suficientes, junto a una férrea voluntad política, es poco lo que desde el lado social podemos hacer de manera estructurada por aliviar la situación de la población de menores ingresos económicos.
Por otro lado, una estrategia de lucha contra la pobreza -es decir que contribuya a su reducción- va incluso más allá. Implica tener una visión de lo que queremos como país, requiere saber a que tipo de desarrollo apuntamos, cómo es que se puede avanzar a ello y cual es el rol de los diversos grupos e instancias sociales, públicas y privadas en este proyecto nacional. Por ahora, en mi opinión estamos bastante lejos de ello e inmersos más bien, políticos, dirigentes sociales y técnicos, en un juego de suma cero.
Esta visión compartida debe contemplar esfuerzos conjuntos y la reducción a su mínima expresión del centralismo estatal (no del Estado), lo que a su vez conduce necesariamente a incorporar a los gobiernos locales y regionales de una manera seria y responsable a la lucha contra la pobreza y al desarrollo social de sus jurisdicciones.
Descentralizar la lucha contra la pobreza es un imperativo. Pero ello requiere descentralizar competencias y recursos, a lo que se debe sumar un agresivo trabajo de fortalecimiento de capacidades locales. Esto último tanto para los técnicos como para la sociedad civil en su rol de supervisión, co-gestor y co-rresponsable. Las políticas locales y regionales desde su formulación hasta su evaluación deben ser participativas.
En general, lo que actualmente constatamos en este terreno es un divorcio entre los gobiernos locales y los gobiernos regionales, y entre estos últimos y el gobierno central. Y no se trata de un invento, es la realidad. Se da el caso que se vienen realizando grandes esfuerzos por trabajar planes integrales de desarrollo ambiental entre varios gobiernos locales de determinada provincia, pero que (se enteran luego) no enganchan con el que viene trabajando o ya trabajó su propio gobierno regional o viceversa, y entonces a volver a empezar.
El punto es que además de los recurrentes déficit presupuestales y de recursos humanos, no existe una adecuada articulación entre los propios estamentos de gobierno, ni de manera horizontal (Gobierno Regional – Gobiernos Locales), ni vertical (con el Gobierno Central), y mientras esto no suceda poco sentido tiene hablar, por ejemplo, de entregar más programas sociales o la responsabilidad de la educación o salud pública a los municipios, que por ahora tienen múltiples problemas para cumplir con sus responsabilidades vecinales.
No se trata de quemar etapas, hay que avanzar paso a paso pero con prontitud. Se tiene que hacer lo necesario para que las autoridades y las instituciones de gobierno que más cerca están a la población puedan cumplir un rol activo en el desarrollo de sus pueblos y junto a ellos. Y este es un tema que merece la más amplia discusión y prioridad. Quienes conducen la Reforma del Estado tienen aquí un key Issue.
Suele hablarse de Pobreza y Desigualdad social como si fueran sinónimos sin embargo aunque existe una estrecha relación la primera nos lleva a una realidad muy distinta como país en dónde hay familias cuyas condiciones de vida están por debajo de lo mínimo necesario para alimentarse, acceder a la salud, poder mandar a los hijos a estudiar y contar con una vivienda digna.
Por otro lado la desigualdad puede darse en economías en que la pobreza ha sido superada coexistiendo una concentración de riquezas alternativa a las condiciones de sobrevivencia mayoritaria.
¿Porqué me parece importante hacer esta distinción? No obedece a un mero ejercicio semántico sino fundamentalmente porque es distinto dirigir políticas públicas para reducir la desigualdad social que para luchar en contra de la pobreza. En efecto la gran diferencia radica en la necesidad de saber focalizar el Gasto Social.
La Pobreza enfrenta escenarios muy distintos y se tiende a clasificar en 2 tipos de perfiles:
(i) la pobreza momentánea
(ii)la pobreza estructural
La pobreza momentánea o contingente se manifiesta cuando el sistema económico sufre procesos de ajuste que afectan a los sectores de bajos ingresos de manera más fuerte, en especial cuando afecta la generación de Empleos.
Sin embargo cuando la economía se recupera rápidamente se reinsertan en el mercado laboral y salen de su condición de pobreza.
En cambio, la pobreza estructural son sectores pobres incluso de una economía en funcionamiento óptimo en que la asistencialidad es el único recurso de sobrevivencia ya que están incapacitados para desempeñarse laboralmente.
En algunos casos esta pobreza tiene capacidades para generar sus ingresos a través de un fuerte apoyo, en otros simplemente sin una transferencia directa quedan marginados totalmente.
Estas formas de pobreza no pueden ser tratadas de manera homogénea , son realidades distintas y una política eficiente implica reconocer dicha diferenciación.
Por un lado la pobreza no será eliminada con un óptimo crecimiento del sistema económico, la llamda ley del “chorreo” ya que sólo saldrán por esta vía los Pobres no Estructurales. Considerarlo de otra forma implica reducir la pobreza como un mero desajuste que a través de la dinámica económica desaparecerá. Hemos visto que en la práctica esto no sucede y subsisten amplios sectores en la indigencia.
Es imprescindible actuar simultáneamente con tratamientos diferenciados, sobre los diferentes estamentos de la pobreza. La simultaneidad en esta materia es necesaria por sobre la secuencialidad de sectores prioritarios. Al trabajar sobre un grupo y postergar los otros, se genera un efecto cascada que conlleva la explotación de sectores más pobres que los intervenidos ( En Chile es el clásico ejemplo del ½ pollo)
A mi juicio una de las formas más adecuadas para mover el desarrollo de los sectores pobres coyunturales es organizar sus recursos de manera asociativa facilitando a las microemprendimientos acceso al crédito, al capital semilla y con una articulación de redes productivas y comerciales.
Debieramos avanzar desde una política de subsidios a otra que de fortalecimiento de unidades productivas a través del desarrollo cooperativo.
No obstante lo anterior para enfrentar la pobreza estructural se debe tener en cuenta o la necesidad de fortalecer sus capacidades más allá de transferir recursos de sunbsistencia, transformarmando los subsidios directos al consumo en recursos aplicables con fines productivos. Lo anterior es tremendamente difícil y requiere de una adecuada gradualidad que reconozca las posibilidades reales de salir del estado de indigencia como sujeto activo.A la hora de destinar los recursos del Gasto Social debemos preguntarnos si la política empleada obedece a una realidad diferenciada de la pobreza, si al reconocerla se focaliza más fuertemente en los pobres estructurales y salvaguarda los equilibrios macroeconómicos que ayuden a los pobres coyunturales a salir por sus propios medios en el contexto de una economía sana.
Por último cabe preguntarnos si el objetivo de la Política Social apunta a resolver la desigualdad o considera de manera prioritaria la reducción de la pobreza.
Los Pobres , no pueden esperar.
Marcelo, soy un convencido de que la pobreza es heterogénea y multidimensional, y que por tanto las políticas sociales deben estar orientadas a cada distinto estrato poblacional (con sus propias necesidades, carencias y motivaciones). Es por ello que más que una lucha contra la pobreza deberíamos apuntar al ataque contra la exclusión social, que es en mi opinión el problema central en los países de la región y que incorpora ambas aristas; la pobreza es por el contrario vista y entendida casi como un problema de si se cuenta con más o menos ingresos (te sugiero leas el artículo sobre Exclusión Social).
En cuanto a tu última pregunta, la respuesta no es excluyente se puede tener políticas sociales para ambos objetivos y la prioridad depende de cada caso concreto, comparto plenamente eso si cuando dices que no son lo mismo, en consecuencia deben tener tratamientos diferenciados y la claridad de lo que se está entendiendo (y midiendo) en cada una de ellas.