CRECIMIENTO ECONÓMICO: ¿EL CIELO ES EL LÍMITE? Febrero 6, 2007
Posted by cdfa in Gestión Ambiental.1 comment so far
Normalmente escuchamos a nuestros políticos y gobernantes hablar de la importancia y necesidad de tener un crecimiento económico sostenido. Añaden además que para que el crecimiento económico favorezca a las mayorías, a través del empleo, debería ser al menos de 8%, si es más mucho mejor. Y que para que se logre el desarrollo esta tasa tendría que ser igual o mayor por lo menos durante una década. En ambos casos tengo mis serias dudas pero por ahora no incidiremos en ello.
Este cuasi consenso en la importancia del crecimiento económico conduce y reduce la discusión política en nuestro país al enfoque u orientación de la política económica, si debe estar más orientada al mercado, si debe ser con rostro humano, pro pobre, con equidad, etc.
Y cuando se abre más la discusión se tocan los temas relacionados a qué hacer para lograr esas altas tasas de crecimiento. Es donde escuchamos a nuestros políticos hablar con gran estilo de competitividad, modernidad, apertura del mercado, reducción de costos laborales, reforma del estado, TLC, etc, etc, etc, temas de gran importancia y relevancia, sin duda, pero dejan de lado algo muy sencillo y que debiera estar sobre la mesa antes de plantearse determinadas metas de crecimiento, y es ¿cuál es nuestro límite?.
Sería muy bueno para el país saber cual es nuestro techo de crecimiento económico. Algunos dirán que no lo hay, que ello depende de las inversiones que se realicen, de la generación de divisas, del boom de exportaciones, los precios internacionales, de la demanda interna, de la capacidad de planta de la industria, del ahorro interno, del riesgo país, de las expectativas de la población, de la estabilidad social y económica, entre otras cosas. Otros, los menos, señalarán (para cuando corresponda) el flujo y stock de nuestros recursos naturales, tanto los renovables como los no renovables, lo cual es indudablemente un tema crucial pero menos discutido, salvo a nivel sectorial o muy especializado.
A mayor crecimiento más votos parece ser la consigna, el crecimiento económico es el objetivo central de todos los gobiernos (el summum bonum), es difícil imaginar para nuestra clase política una prioridad mayor. Todos los problemas se resuelven (o deberían resolverse) con crecimiento, es cuestión de esperar (¿hasta cuando?).
No pretendemos caer en radicalismos y plantear que el crecimiento económico no es importante y que debe por tanto dejar su lugar como objetivo prioritario de política. Lo que si queremos señalar es que junto a los innumerables condicionantes que permiten lograr un incremento en la producción de bienes y servicios de un país hay que tomar muy en cuenta a la naturaleza y a los límites de la naturaleza. Y que justamente el reto para nuestros gobernantes, técnicos y académicos es crear políticas que permitan un crecimiento dentro de estos límites, de lo contrario supuestos avances en la economía nos pueden ir acercando en realidad al fin de esta sociedad moderna.
¿Pero, qué significa tomar en cuenta a la naturaleza y sus límites?. Significa considerar que el crecimiento económico se da en un finito y reducido contexto biofísico. Que la economía es un subsistema de un sistema mayor llamado ecosistema, y que por tanto un crecimiento económico intensivo en nuestros recursos puede -si no es manejado correctamente (y va más allá de flujos y stock)- traer serias consecuencias al ecosistema (biodiversidad, aire, agua, atmósfera, etc.) y sus habitantes.
Quizás el crecimiento económico compatible con una economía sostenible y un ecosistema saludable requiera establecer cifras más modestas y lejanas a los dos dígitos, en lugar de embarcarse en metas que puedan implicar (sin saberlo) el abuso de nuestra capacidad económica y ecológica, para lo cual en el largo plazo no habría sencillamente de donde ni con que crecer.